Una persona calificada vale más que mil obreros rasos.
En una instrucción que dicté hace varios años sobre pinturas para estructuras metálicas, me ocurrió el siguiente suceso:
Uno de los operarios me hizo un comentario bastante pintoresco respecto a la teoría y la práctica. El señor afirmaba, que era muy diferente hablar acerca de procedimientos de aplicación y que otra cosa era el trabajo de campo, y que en capacitaciones que había recibido de otras empresas, jamás se habían detenido a detallar tanto en la teoría tal y como yo lo había hecho previamente a la capacitación práctica.
Este comentario me hizo reflexionar al respecto y le dije lo siguiente:
1. Ustedes son los primeros responsables de la correcta aplicación de los recubrimientos y los primeros inspectores de calidad. Es por esto, que mi deber no es solo formarlos para realizar una tarea repetitiva, sino calificarlos para entender las variables que deben considerar para saber si su trabajo es o no correcto. Esto es importante, porque ayuda a que su empresa no tenga que perder dinero al tener que cambiar o reparar revestimientos mal aplicados, en donde no solo pierden el material, sino la mano de obra empleada y anexo los tiempos programados de entrega del trabajo.
2. El entender la parte teórica, les otorgará la libertad de opinar con criterio acerca de su trabajo y de una manera “técnico-profesional”, muy diferente a como comúnmente se escucha en campo o en la industria a los operarios hablando con modismos inentendibles o que en ocasiones suenan incongruentes.
Por ultimo le dije que mi objetivo como instructor era precisamente ese -a diferencia de otros instructores que hubiesen podido capacitarlos en oportunidades anteriormente- formarlos en los dos frentes de manera que adquieran los parámetros necesarios para entender la importancia de las variables mínimas requeridas para realizar su trabajo.
Además no nos engañemos… uno a veces se encuentra con genios a los que les da por inventar cosas que no están especificadas dentro de las recomendaciones y procedimientos suministrados por los fabricantes y el que estas personas conozcan todos los aspectos relevantes al trabajo les otorga una ventaja frente a sus inspectores, porque los obliga a revisar los procedimientos estandarizados por los fabricantes en caso de una inconsistencia o, los salvaguarda en caso de tener que realizar un procedimiento bajo las órdenes de superiores aún cuando estos no sean correctos.
En fin… creo –mi posición personal- que capacitar personal es una responsabilidad que implica seriedad y compromiso, ya que no se trata de formar burros que solo miren en una dirección y cumplan tareas, sin capacidad de análisis.
No sé si sea gastar pólvora en gallinazos pero en el futuro seguiré capacitando de esta forma a los aplicadores de revestimientos u operarios de otros ramos en los que me desempeñe de la misma manera.
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